La situación de la mujer en Japón

Esta mañana leí en los periódicos digitales una noticia que me llamó la atención: la Universidad de Medicina de Tokio (東京医科大学 o Tōkyō Ika Daigaku) ha estado bajando las notas de admisión a las mujeres aspirantes para dificultar que estudien en el centro. De esta forma, se creaba un techo del 30% de representación femenina. El escándalo salió a la luz en los periódicos japoneses el pasado martes, 7 de agosto. El director de la universidad, Tetsuo Yukioka, se disculpó por esta práctica que se ha estado llevando a cabo durante años y la universidad se ha comprometido a establecer una evaluación equitativa a partir de ahora.

Esta noticia me ha hecho recordar una charla a la que asistí durante el curso pasado sobre la situación de la mujer en Japón impartida por la doctora Akemi Saito de la Universidad de Komazawa, en Tokio. Por eso he buscado el último Informe sobre Desarrollo Humano de Naciones Unidas para observar en qué áreas se produce discriminación hacia la mujer en Japón.

Datos de Naciones Unidas

Una medida de la disparidad entre la situación de hombres y mujeres es el Índice de Desigualdad de Género. Un índice bajo indica una mayor igualdad y un índice de 0 supondría la igualdad total entre hombres y mujeres.

El Índice de Desigualdad de Género muestra que existen diferencias entre el Índice de Desarrollo Humano de hombres y de mujeres, que aparecen por los obstáculos que encuentran las mujeres a la hora de acceder a la educación, la sanidad o el mercado laboral. Para medir este índice se toman datos sobre la salud reproductiva (con la tasa de mortalidad materna y la tasa de natalidad de las adolescentes), el empoderamiento (con los escaños parlamentarios ocupados por mujeres y el porcentaje de hombres y mujeres que han conseguido algún tipo de educación secundaria) y el mercado laboral (con la participación en la fuerza de trabajo por sexos).

Pues bien, según los datos del informe, Japón está en el puesto 21 en el Índice de Desigualdad de Género, mientras que España se encuentra en el puesto 15. En principio parece un buen puesto, en la media de los países más desarrollados.

Si observamos el primer indicador podemos ver que la mortalidad materna es de 5 por cada 100.000 nacimientos y la natalidad entre adolescentes es de 0,41%, datos mejores que los de España y otros países desarrollados.

La cosa cambia si nos fijamos en el resto de indicadores. Aunque el porcentaje de mujeres con algún tipo de educación secundaria es mayor al de hombres, la proporción de mujeres que trabajan es del 49,1% frente al 70,2%, y en el parlamento japonés la representación femenina es solamente del 11,6%. ¿Qué ocurre entre la educación secundaria y el acceso al trabajo?

Buscando más información

Revisé después el Global Gender Gap Report más reciente del Foro Económico Mundial para ver si encontraba más información. Este informe utiliza cuatro variables para medir la igualdad de género en cada país: participación económica, logro educativo, salud y representación política. Cada uno de ellos, además, engloba varias mediciones que no aparecen en el informe anterior. En esta clasificación, España aparece en el puesto 24 de 144 países, mientras que Japón se encuentra en el puesto 114.

En cuanto al acceso a la sanidad, Japón empata con otros países en el primer puesto con un acceso prácticamente equitativo. Entonces comprobé que en el apartado de logros académicos Japón se encuentra en el puesto 74, bastante más arriba que el puesto global. Aún así, no llega a la mitad de la clasificación y queda por debajo de gran parte de los países europeos y americanos.

Cuando pasamos a las oportunidades laborales, Japón cae hasta el puesto 114. Este apartado tiene en cuenta el porcentaje de trabajadoras, la igualdad salarial y la promoción laboral, entre otros factores. En la charla a la que asistí, nos contaron que los puestos desempeñados por mujeres suelen ser de más baja categoría y muchas los abandonan tras casarse. Es la pescadilla que se muerde la cola: si la mujer tradicionalmente se ha ocupado de la casa, es más probable que deje su trabajo para seguir haciéndolo por motivos culturales, lo que incentiva un salario bajo; por otra parte, aunque la mujer quiera continuar con su carrera profesional, el bajo salario y la dificultad de ascender serán impedimentos para que continúe. Esto se suma a la escasa presencia de mujeres en política, el peor dato del informe, donde Japón queda en el puesto 123 de los 144 países.

Por tanto, el principal problema de Japón en cuanto a igualdad de género parece estar en el propio mercado laboral, donde las mujeres tienen mayor dificultad a la hora de acceder y promocionar, especialmente en política. Nos contaba la doctora Saito, que cuando comenzó a trabajar en la Universidad de Komazawa su superior la presentaba como “la chica simpática” y poco a poco fue ganándose otro calificativo que mostrara que no había llegado a trabajar como investigadora por su simpatía sino por su esfuerzo.

Fotografía de chris jongkind